Los rosales silvestres

Hoy voy a dedicar esta entrada a los rosales, pero no a los que estamos a costumbrados a ver en los parques y jardines, si no a los rosales que crecen por nuestros campos y que por supuesto tienen una belleza inigualable.

Rosa micrantha en plena floración.

Cuando paseamos por el campo a mediados de la primavera, por el mes de mayo, podemos encontrar a los rosales silvestres en plena floración, fácilmente identificables por sus grandes y abundantes floraciones. Los rosales se expanden por toda la península, existiendo diferentes especies, como por ejemplo la Rosa canina, la Rosa gallica, Rosa micrantha de olor a manzana o la Rosa pimpinellifolia, de pequeño tamaño, pero muy expinosa.

Rosa canina, de flores individuales

Todas poseen 5 pétalos a diferencia de jardinería, ya que se modificaron para transformar los estambres en pétalos y así poder obtener rosas con muchísimos pétalos apretados. Sin embargo estas plantas son más floríferas que las de jardinería y puede cubrirse por completo de flores sin apenas riego.

Escaramujos en otoño de un rojo eléctrico.

En otoño siguen siendo igual de llamativas por sus escaramujos, los frutos del rosal, al ser pequeños y coloridos adornan perfectamente los arbustos hasta bien entrado el invierno, además de servir de alimento para muchas aves.

Rosa glauca, de hojas azuladas muy ornamental. Foto de Wikipedia

Como ya he comentado existen multitud de especies entre la que destaca la Rosa glauca, por su rara coloración en las hojas y sus flores rosadas. Una planta procedente de los pirineos, que se adapta muy bien al cultivo en jardines.

Todas ellas poseen atributos para jardines de poco mantenimiento, son muy resistentes y crecen vigorosamente. Perfectas para emplear como seto espinoso o como trepadoras.