Madreselvas para todos los gustos

Las madreselvas, conocidas en el mundo científico como Lonicera, presenta un gran número de especies trepadoras bastante conocidas, pero también tiene algunas maravillosas excepciones arbustivas como la Lonicera xylosteum, un magnífico arbusto caduco poco conocido.

Lonicera periclymenum en un jardín.
Foto de esveld.nl
Todas las madreselvas son perfectas para jardín, bien las trepadoras para vallas, muros, celosías o pérgolas, ya que tienen la habilidad de entutorarse por si sola en busca de luz, o arbustivas para formar setos, macizos de arbustivas o como ejemplares aislados. Por lo general, estas especies se desarrollan a la sombra de los grandes arboles, sin embargo se adaptan muy bien al cultivo a pleno sol, floreciendo en abundancia.

Lonicera xylosteum, madreselva arbustiva caducifolia, toda una joya para cualquier jardín.
Foto de imagejuicy.com

Todas ellas poseen un rico aroma dulzón, siendo más potente al anochecer, son muy melíferas, por lo que atraen a multitud de insectos para libar sus flores. Como dato curioso, las flores van cambiando de color conforme pasa el tiempo, cambiando del rosa al amarillo pasando por el blanco.

Detalle de la floración de Lonicera periclymenum, las flores más viejas se tornan amarillas.

Sin embargo la especie de madreselva que más se cultiva en jardinería es la Lonicera japonica, una planta procedente de Asia que además es invasora. Por lo que me gustaría que conocieran el resto de madreselvas autóctonas que son igual de llamativas e interesantes para jardín.

Lonicera implexa, otra de las trepadoras autóctona alternativa a las invasivas.
Foto de Institució Catalana d’Història Natural